Reflexión y Refracción

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Hasta acá hemos visto tres maneras que tenemos de controlar la luz. El Balance Relativo, el Tamaño Relativo y la Posición, como ángulo y distancia. Vamos por un cuarto control, la Reflexión y la Refracción, o cómo rebotar y doblar la luz.

Por GUILLERMO CANTÓN



Este artículo es un extracto de la nota publicada en la Revista Nº5 de Contrastes Argentina, en la sección Iluminación.

Cuando un rayo de luz se encuentra con un medio diferente al que venía viajando pueden pasar dos cosas, retrocede hacia el medio por el que venía o se propaga en el nuevo medio. También puede pasar un poco de cada cosa. Esto en nuestra rutina fotográfica quiere decir que un rayo al toparse con una superficie rebota, la atraviesa, o un poco de cada cosa dependiendo del material de que se trate.
Desde este punto de vista, cuando miramos una escena ese comportamiento de la luz nos va a estar hablando del tipo de superficie de los objetos. Ante una misma iluminación, si ponemos una pelota de tenis y una esfera de vidrio, la manera como se refleja o refracta la luz nos dice cómo es la superficie, lisa, rugosa, etc.
Esta es una información que vamos acumulando y nos resulta muy útil para anticipar situaciones. La luz, y cómo se refleja o refracta nos dice mucho sobre la dureza de un objeto por ejemplo, aunque puede engañarnos.
Eso es lo que tenemos que aprender, a no dejarnos engañar por la luz. Si pensamos en paraguas, un paraguas plateado refleja toda la luz y uno traslúcido refleja una parte y deja pasar la otra. Estos fenómenos los vemos todo el tiempo, las nubes refractan la luz del sol, el agua refleja los rayos directos. Un espejo habrá de reflejar casi la totalidad de la luz, una tela blanca reflejará una parte y otra la atravesará.
Se pueden imaginar qué pasa con el papel, vidrios esmerilados, plásticos, etc. Si recuerdan cuando hablábamos del tamaño relativo de la fuente, una forma de agrandar el tamaño relativo era rebotando en el techo o una pared o hacer que la luz pase por un medio traslúcido como la tela de un paraguas. Pero ahora pensamos sólo en la refracción o la reflexión.



Este es el recurso que tenemos, hacer que la luz se refracte, o rebote, como una pelota, y así de esta manera estamos generando otra fuente de luz. Un reflejo, lo que puede verse como un problema lo transformamos en un recurso. Algo parecido al principio de las artes marciales que aprovechan la fuerza del adversario en beneficio propio. Bueno, para nosotros el principio es el mismo pero los riesgos son muchos menos. Eso espero.
Este truco es tan viejo como la luz misma y los fotógrafos de novias lo han usado hasta gastarlo rebotando el flash en un espejo para recortar el cabello de la novia como si la iluminara el mismísimo espíritu santo. Pero ojo, es un recurso muy interesante si lo utilizamos con criterio, con mesura, esto quiere decir que no se imponga al sujeto, que no sea lo primero que vemos de la foto. Todo truco pierde su gracia cuando se hace evidente. En nuestro caso de la pickup vemos el recurso de la manera más simple posible.
Con un sólo flash iluminamos de manera directa el vehículo, el flash, la fuente, está ubicado apenas a la derecha y arriba de la cámara (Foto 1). Tenemos la Ford F100 delante de un fondo, en este caso una pantalla reflectora plegable, de manera que vemos el reflejo del flash bien claro en el cuadro. Moviendo levemente el ángulo de toma podemos ubicar el reflejo donde más nos convenga. Esta es una manera de generar un fondo que aporte algo más que una superficie homogénea.
Podemos llamar a este recurso como la multiplicación de las fuentes. Los espejos son la fuente más económica que existe, eso si, hay que partir de una luz primera. Con un flash y un paraguas se pueden obtener retratos muy elegantes usando cualquier pared que sea capaz de reflejar la fuente y darnos un fondo graduado donde recortar a nuestro personaje. Imprescindible cuando tenemos que retratar alguien al paso.



¡A practicar!

Si quieren, pueden empezar copiando el ejemplo de la pick-up para familiarizarse con el concepto, después salgan a buscar fondos apropiados. Las paredes revestidas en madera o pintadas con esmalte son buenas candidatas. No olvidar que conviene mover de a una cosa a la vez para encontrar el ángulo y que un fuerte desenfoque del fondo ayuda a invisibilizar el recurso (Foto 2)

Para leer la nota completa conseguí el ejemplar de la revista en: http://contrastesmag.com/producto/revista-contrastes-no-5/
Publicado hace 1 mes | Categoría: Notas